viernes, 25 de enero de 2013

No hay un límite

Volver a elegirlo cada día. Sentir como cada día eliges algo que no te conviene. Pero aun así lo haces, y sabes que te estás equivocando, sabes que siempre te equivocas, y que regresas a casa cada día preguntándote cómo pudiste, puedes y podrás caer tan bajo. Sí, porque nunca dejarás de ser humillada, nunca dejarás de hacer el ridículo, nunca dejarás de arrastrarte, y lo sabes. Es algo continuo, algo que parece no tener solución, ni final. Aun así, cada día vuelves a elegirlo. Pase lo que pase, venga quien venga, sea cual sea la situación, la circunstancia, el lugar o la hora. Siempre lo vuelves a elegir a él.

Lo peor de todo es que no quieres admitirlo -siempre es mejor echarle a él la culpa, e incluso a los demás-, pero sabes que solo tú podrás ponerle fin, y se supone que tendrás que hacerlo algún día...

Pero esto, claro, es solo una suposición.

sábado, 12 de enero de 2013

Y es por eso que me deprimo cuando escucho la Oreja de Van Gogh

Yo no tengo ningún "me pregunto qué sería mi vida sin él".
Tampoco un "puedes contar conmigo" en momentos de soledad.
Nunca he tenido un "Buenos días, princesa", y nunca me han regalado mil rosas mientras esperaba con la carita empapada. Creo que nunca me han regalado rosas. Tampoco eso de "tú y yo, solo tú y yo, ni siempre ni nunca", ni tardes de invierno por Madrid, ni nadie esperando sentado en mi portal.
No tengo un récord en quererme con nadie. Tampoco tengo un sitio que compartir los viernes por la tarde, y nadie me pidió que le diera un beso en una tarde en un bostezo de sol.
No he llenado de libros mi maleta, ni de fotos suyas de antes, ni he dibujado su sonrisa junto a la mía.
Tampoco me he dormido en un sofá con el abrigo de alguien.
Ninguna mirada ha buscado mi cara en una madrugada de un 20 de enero, saliendo de un tren. No he cogido un tren que no dormía, y no he visto su cara en un cristal.
Ahora mismo no existe un "quiero estar a tu lado" o un "quiero quererte o morir", o un "Nadie como tú".
Esto sí son deseos de cosas imposibles.





La diferencia

Está claro, está ahí todo el tiempo y hasta que no llegas al límite, no te das cuenta. Una vez que has tocado fondo, por fin lo ves: la diferencia entre estar enamorado y estar obsesionado. La diferencia entre un amor correspondido y una pesadilla. La diferencia entre una relación y una obsesión.
En el primer caso, al poco tiempo de experimentarlo desearías haber conocido a esa persona antes.
En el segundo caso, después de haberlo experimentado mucho tiempo te das cuenta de que desearías no haberla conocido nunca.
Ahí es donde está la diferencia.

Aun así todo sigue, siempe sigue, y sientes que nunca va a terminar.
Pero termina, porque todo tiene un límite infranqueable.
Porque después de todo, por muy inocente que seas no eres gilipollas.