La funda de las gafas.
Las llaves.
El alambre del pan de molde.
El libro de gramática de inglés.
Los calcetines.
Los paraguas (Esto no tiene remedio).
El cargador del móvil.
Las horquillas/gomas de pelo.
Los nervios.
Esto es una gilipollez. Lo sé. No sé por qué lo hago.
Adiós.
No sé enamorarme, mi único amor correspondido es el Indie. A veces escribo.
sábado, 16 de marzo de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
No me des explicaciones absurdas. Bueno, mejor no me des explicaciones de ningún tipo
"Todos cometemos errores", me decía. Claro, y por eso se supone que soy humana. Dudo que tú lo seas (pero ese es otro asunto). Igual yo tampoco lo soy. Bueno, el caso. A lo largo de mis 19 años he ido descubriendo poco a poco la clase de gente a la que tengo la desgracia de enfrentarme día a día. Gente a la que no entiendes, gente que se piensa que tiene poder sobre ti o gente que sabe bien cómo hacerte sentir un ser insignificante, porque sabe cómo hacerte daño. Realmente no lo entiendo. Piensas que les conoces, piensas que al fin y al cabo siempre habrá alguien que esté ahi para apoyarte cuando tengas un mal día, que entienda tus cambios de humor, que esté disponible a horas indecentes, alguien en quien confiar. Bueno, dejadme que exponga mi opinión: ese alguien no existe. Y si existe, está muy lejos de ser encontrado. Pero mucho. Total, que como ya sabemos todos, estamos y estaremos solos. Y no puedes esperar nada de nadie. Lo más triste de todo esto es que llegue un día en que te das cuenta de que te estás volviendo como ellos... Qué coño, ser buena persona no sirve de nada. Claro que, con un simple "todos cometemos errores", pues se arregla.
Claro que sí.
viernes, 8 de marzo de 2013
Otro mes después
Realmente nunca ha salido bien pero ya me conoces, me gusta arriesgar. Siempre te lo he dicho, porque siempre has sido la única que ha sabido todo sobre mí: si no me arriesgo, no sabré nunca lo que podía haber sido. Repito, nunca me ha salido bien, pero supongo que alguna vez tendrá que ser la buena, la que se hace esperar. Necesito decirte algo y, no sé si esa vez será la buena; no tengo ni la más mínima idea pero presiento que si no lo hago de una vez, estallaré.
Remontémonos al primer día que te vi, al día en que te conocí. Bien, pues esa misma noche, antes de dormirme lo último que pensé fue: "Quizá el mundo sí pueda ser un buen lugar para vivir, después de todo". Vale, eso para empezar. Y ahora te diré que desde ese día y hasta hoy, mi vida ha ido cobrando un poquito más de sentido a cada momento. No me mires así, es verdad: cada vez que sonríes tiro a la basura un problema, y ya he dejado de coleccionarlos. Todos los momentos que paso contigo me llenan, hasta el punto en que siento que cada día que pasa soy un poquito más feliz que el anterior, y tengo la certeza de que al día siguiente seré también un poquito más feliz. Quizá seas esa persona que todo el mundo necesita tener en su vida, esa persona necesaria. Necesaria y especial, eres jodidamente especial, y necesito que sigas llamando a mi puerta cada noche y que nos tumbemos en el suelo a mirar el techo y a hablar de Anatomía de Grey. Necesito que sigas acompañándome al centro y al supermercado, porque sino me pierdo. Y necesito ver cómo caminas delante de mí, te giras para ver si todavía sigo ahí y me guiñas un ojo sonriendo. Necesito que sigas formando parte de mis días y necesito que estos seis meses duren eternamente, necesito que lo entiendas y necesito que me quieras, porque yo te quiero. Eso es lo que quería demostrar con todo esto, te quiero. Estoy enamorado de ti y, sinceramente, no sé si esta será la buena, pero te aseguro que no me arrepentiré de haberme arriesgado, porque nunca lo hago. Y menos si es por ti.
viernes, 8 de febrero de 2013
Canciones
Pones una canción. Cierras los ojos. Piensas.
Intentas pensar en una persona, pero esa persona nunca es la que tú quieres que aparezca, en su lugar siempre aparece otra. La misma, la de siempre.
Y pones otra canción, vuelves a cerrar los ojos y vuelve a aparecer.
Inevitablemente, siempre aparece, y la letra siempre habla de él.
Es una pesadilla... tras otra.
martes, 5 de febrero de 2013
En la sétima fila del cine
Con el vestido de tu cuerpo desnudo me he hecho unas cortinas para no ver este mundo, y es tan absurdo este frágil suburbio que me siento como un niño frente a un antidisturbios, con el alma casi rota por este constante crimen, cómo me exprime el no poder sentirte.
Malditos los humanos que asustaron a este cisne, ahora me siento sola y compongo mejor triste, menudo chiste fue perderte en el horizonte, ten cuidado con mi corazón por si se rompe. Y yo en las madrugadas más suicidas haciendo el Harakiri con alcohol en mi barriga y el desamor cobrándome intereses, como si pudiera repartir mi amor a esos burgueses.
Jodida dopamina que desprendo al verte, a este paso acabarán por declararte ilegal. Estoy bailando medio muerta con la suerte de perderte, pues eres la peor droga fabricada en la ciudad. Ya no me arropan sueños ni ilusiones, ahora duermo desnuda, esperando que algún día me perdones; no sabes lo que cuesta encontrar a alguien diferente entre tantos jodidos clones.
Ya no busco soluciones para estos problemas, pues ya son tantos que pienso coleccionarlos. Busco momentos de sonrisas semieternas contigo, para que almenos consiga olvidarlos. Cómo no volverse loco en esta cloaca: a falta de poesía esto sería la resaca de un millón de findes con vodka barato, bebiendo todo el tiempo para olvidarte solo un rato.
"Adiós" dijiste, pensando en un "hasta pronto", y otra tonta que se fue buscando lógica, como si no fuese una necesidad biológica el estar contigo. Cómo me exprime el no poder sentirte, y no poder amarte a oscuras en la séptima fila del cine.
Día Sexto.
domingo, 3 de febrero de 2013
.
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo.
O cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, lleno de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
Efímero
Aquella noche la chica se asomó a la ventana y miró a la luna. Entonces fue recordando, una a una, las caras de todos sus amigos. Comprobó, que, a medida que las caras iban cambiando, la luna crecía más y más, al igual que lo hacía su sonrisa. Entonces se dio cuenta de lo feliz que era ahora.
La chica cerró la ventana, su sonrisa reflejada en el cristal. Después se fue a dormir, pensando que, cada vez que volviese a sentirse desgraciada, miraría a la luna, para que protegiese su felicidad.
viernes, 25 de enero de 2013
No hay un límite
Volver a elegirlo cada día. Sentir como cada día eliges algo que no te conviene. Pero aun así lo haces, y sabes que te estás equivocando, sabes que siempre te equivocas, y que regresas a casa cada día preguntándote cómo pudiste, puedes y podrás caer tan bajo. Sí, porque nunca dejarás de ser humillada, nunca dejarás de hacer el ridículo, nunca dejarás de arrastrarte, y lo sabes. Es algo continuo, algo que parece no tener solución, ni final. Aun así, cada día vuelves a elegirlo. Pase lo que pase, venga quien venga, sea cual sea la situación, la circunstancia, el lugar o la hora. Siempre lo vuelves a elegir a él.
Lo peor de todo es que no quieres admitirlo -siempre es mejor echarle a él la culpa, e incluso a los demás-, pero sabes que solo tú podrás ponerle fin, y se supone que tendrás que hacerlo algún día...
Pero esto, claro, es solo una suposición.
sábado, 12 de enero de 2013
Y es por eso que me deprimo cuando escucho la Oreja de Van Gogh
Yo no tengo ningún "me pregunto qué sería mi vida sin él".
Tampoco un "puedes contar conmigo" en momentos de soledad.
Nunca he tenido un "Buenos días, princesa", y nunca me han regalado mil rosas mientras esperaba con la carita empapada. Creo que nunca me han regalado rosas. Tampoco eso de "tú y yo, solo tú y yo, ni siempre ni nunca", ni tardes de invierno por Madrid, ni nadie esperando sentado en mi portal.
No tengo un récord en quererme con nadie. Tampoco tengo un sitio que compartir los viernes por la tarde, y nadie me pidió que le diera un beso en una tarde en un bostezo de sol.
No he llenado de libros mi maleta, ni de fotos suyas de antes, ni he dibujado su sonrisa junto a la mía.
Tampoco me he dormido en un sofá con el abrigo de alguien.
Ninguna mirada ha buscado mi cara en una madrugada de un 20 de enero, saliendo de un tren. No he cogido un tren que no dormía, y no he visto su cara en un cristal.
Ahora mismo no existe un "quiero estar a tu lado" o un "quiero quererte o morir", o un "Nadie como tú".
Esto sí son deseos de cosas imposibles.
La diferencia
Está claro, está ahí todo el tiempo y hasta que no llegas al límite, no te das cuenta. Una vez que has tocado fondo, por fin lo ves: la diferencia entre estar enamorado y estar obsesionado. La diferencia entre un amor correspondido y una pesadilla. La diferencia entre una relación y una obsesión.
En el primer caso, al poco tiempo de experimentarlo desearías haber conocido a esa persona antes.
En el segundo caso, después de haberlo experimentado mucho tiempo te das cuenta de que desearías no haberla conocido nunca.
Ahí es donde está la diferencia.
Aun así todo sigue, siempe sigue, y sientes que nunca va a terminar.
Pero termina, porque todo tiene un límite infranqueable.
Porque después de todo, por muy inocente que seas no eres gilipollas.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Cosas que nunca voy a saber.
¿Cómo es su olor?
¿Abre o cierra mucho la boca cuando besa?
¿Abre o cierra mucho la boca cuando besa?
¿Se le eriza el vello de la nuca cuando le toca una mujer?
¿Cómo son sus pies descalzos?
Qué tendrán los pies descalzos...
¿Cómo son sus pies descalzos?
Qué tendrán los pies descalzos...
Lo noto.
Tal vez exista un lugar, un sitio oculto en la distancia donde descansa el amor que nadie usa y que no hizo historia, porque ya nadie hablará de él. No servirá de nada la felicidad, ni la cortesía, solo quedará el tiempo andado. Un lugar donde descanse el amor no correspondido, un lugar que no sea diferente a aquel donde vives tú.
Te digo adiós, adiós a la memoria en que guardaba años de felicidad, enfrentándome a la vida.
Tal vez el Universo algún día me de una sorpresa y me lleve hasta ti.
Te digo adiós, adiós a la memoria en que guardaba años de felicidad, enfrentándome a la vida.
Tal vez el Universo algún día me de una sorpresa y me lleve hasta ti.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Patience.
En algún momento te darás cuenta de que has hecho demasiado por alguien, que el siguiente paso solo puede ser pararse. Dejarlo solo y alejarte. No es que estés renunciando o que no lo hayas intentado con las fuerzas suficientes, es que debes entender que has sobrepasado la línea de la determinación hacia la desesperación.
Lo que es verdaderamente tuyo, tarde o temprano lo será, y lo que no lo es, no importa lo mucho que te esfuerces, nunca lo será.
Lo que es verdaderamente tuyo, tarde o temprano lo será, y lo que no lo es, no importa lo mucho que te esfuerces, nunca lo será.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Un mes después...
Si de verdad sucediese, he estado pensando en todas las cosas por las que debería arrepentirme o asuntos que debiera solucionar, cerrar. Tampoco me he parado a pensarlo detenidamente, no he empleando demasiado tiempo, quiero decir pero... no me salen las cuentas.
Perdería muchísimas cosas, claro está: mis amigos y mi familia, y todo el esfuerzo empleado en conseguir grandes logros.
Aparte de eso, nada.
No tendría nada más que perder, porque siento que, desde hace unos meses, ya lo perdí todo.
Parece tratarse de un asunto hiperbólico, aun así es como me siento, vacía.
Hay algo que he perdido y no voy a poder recuperar jamás, y lo mejor de este asunto es que nunca lo tuve. Supongo que solo el fin del mundo podría saciar el sufrimiento porque, después de todo, lo único que haría quitarme este peso de encima, el amargo peso del desamor, la tortura, la impotencia.
No tengo nada más que perder porque no existe nadie hoy por hoy, aparte de mi familia, que me importe más que él. Nadie.
No tengo nada que perder porque no tengo a nadie que me ame, ni nadie a quien amar.
Simplemente supongo que la muerte y la destrucción solo se llevaría mi soledad consigo y, muy a mi pesar, en el fondo es un alivio.
Si se acaba el mundo en cuatro días, hay una sola cosa de la que me arrepentiría y, de hecho, me arrepentiré siempre: no haberle besado cuando la ocasión se presentaba incluso casi obligada, a las 4:30 de la madrugada en esa ventana, en esa puta noche de Diciembre, tan fría que me persigue y aun se me adhiere a los huesos.
Perdería muchísimas cosas, claro está: mis amigos y mi familia, y todo el esfuerzo empleado en conseguir grandes logros.
Aparte de eso, nada.
No tendría nada más que perder, porque siento que, desde hace unos meses, ya lo perdí todo.
Parece tratarse de un asunto hiperbólico, aun así es como me siento, vacía.
Hay algo que he perdido y no voy a poder recuperar jamás, y lo mejor de este asunto es que nunca lo tuve. Supongo que solo el fin del mundo podría saciar el sufrimiento porque, después de todo, lo único que haría quitarme este peso de encima, el amargo peso del desamor, la tortura, la impotencia.
No tengo nada más que perder porque no existe nadie hoy por hoy, aparte de mi familia, que me importe más que él. Nadie.
No tengo nada que perder porque no tengo a nadie que me ame, ni nadie a quien amar.
Simplemente supongo que la muerte y la destrucción solo se llevaría mi soledad consigo y, muy a mi pesar, en el fondo es un alivio.
Si se acaba el mundo en cuatro días, hay una sola cosa de la que me arrepentiría y, de hecho, me arrepentiré siempre: no haberle besado cuando la ocasión se presentaba incluso casi obligada, a las 4:30 de la madrugada en esa ventana, en esa puta noche de Diciembre, tan fría que me persigue y aun se me adhiere a los huesos.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Una vez más, november rain.
Me encanta tantísimo que debería estar prohibido por ley. Sí, por supuesto que debería estarlo.
Una de las razones por las que saber que voy a morir algún día me pone triste es que no podré escucharla más.
It's raining outside.
So keep calm and...
Listen :)
martes, 13 de noviembre de 2012
Martes y trece.
Lo que intento decirte, es que entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño, insignificante y patético de la humanidad y lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuántas veces te cambies de peinado, o a cuántos gimnasios te apuntes, o cuántos vasos de Chardonnay te tomes con tus amigas, porque sigues acostándote todas las noches repasando todos los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar, y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz. A veces incluso logras convencerte de que él verá la luz y se presentará en tu puerta.
Si al menos hoy ocurriese algo malo... Pero no ocurre nada.
Nada.
lunes, 22 de octubre de 2012
Y así son todos los días...
...dejando pasar las horas como si fuesen los anuncios que nos obligan a ver mientras esperamos que nuestro programa preferido empiece. Vuelvo a casa tarde, mintiéndome y prometiéndome que mañana voy a empezar a ponerme en serio, que me hago vieja y.. ¿A quien voy a engañar? Seguiré sentada esperando un golpe de suerte. Tarde o temprano me tiene que tocar a mí..
Prohibido.
-Prohibido llorar.
-Prohibidos los atracones.
-Prohibido escuchar November rain.
-Prohibido buscarle.
-Prohibido sentir debilidad.
Ante cualquier síntoma, mírese esta lista..
-Prohibidos los atracones.
-Prohibido escuchar November rain.
-Prohibido buscarle.
-Prohibido sentir debilidad.
Ante cualquier síntoma, mírese esta lista..
jueves, 18 de octubre de 2012
Lost.
- Tengo que irme, adiós.
- No quiero que pienses que se trata de algo recriminatorio.
- No lo es.
- Me siento mal.
- Yo también me siento mal.
- Quédate. No quiero que te vayas, quédate. No tienes por qué estar sola, no tienes por qué sentirte mal, y no tienes por qué sentirte perdida. Si te sientes perdida, solo tienes que llamar a mi puerta. Quédate aquí. Por favor, quédate conmigo.
- Sonríeme.
- ¿Solo un poco?
- Sí. ¿Ves? Ya está, solo tenías que sonreír. Me quedo.
No se trataba de nada personal, ni siquiera había pasado demasiado tiempo desde que había visto su sonrisa por última vez, no se trataba de eso. "Quédate". Simplemente necesitaba que me lo pidiese, lo echaba demasiado de menos.
viernes, 12 de octubre de 2012
Goodbye Smile.
Hoy las migrañas han decidido atacarme durante todo el día y, probablemente, hasta la hora de dormir, y hoy he decidido que voy a permitirme estar triste, voy a permitirme recordar esas noches, esas noches de invierno en las que me moría de dolor de cabeza, un dolor igual al de hoy, y tú no me dejabas dormir, pero hablábamos hasta las tres de la mañana y me daba igual despertarme a las siete del día siguiente con los ojos hinchados de no dormir, me daba igual porque al despertarme te recordaba y sonreía. Luego me asomaba a la ventana y observaba el día lluvioso, frío, lúgubre, y sonreía. Salía a la calle con unas ojeras horribles pintadas en la cara, y presumiendo de sonrisa.
Ya no hablamos. Ya no sé nada de ti, ni tú de mi. La tinta de nuestra novela rosa se tiñó del color del agua. Qué bien duermo ahora. Por las mañanas, cuando salgo a la calle para ir a clase ya no tengo esas horribles ojeras, voy guapísima. Pero ya no puedo presumir de sonrisa.
Ya no hablamos. Ya no sé nada de ti, ni tú de mi. La tinta de nuestra novela rosa se tiñó del color del agua. Qué bien duermo ahora. Por las mañanas, cuando salgo a la calle para ir a clase ya no tengo esas horribles ojeras, voy guapísima. Pero ya no puedo presumir de sonrisa.
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