sábado, 17 de noviembre de 2012

Una vez más, november rain.

Me encanta tantísimo que debería estar prohibido por ley. Sí, por supuesto que debería estarlo.
Una de las razones por las que saber que voy a morir algún día me pone triste es que no podré escucharla más.

It's November.
It's raining outside.
So keep calm and...



Listen :)

martes, 13 de noviembre de 2012

Martes y trece.

Lo que intento decirte, es que entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño, insignificante y patético de la humanidad y lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuántas veces te cambies de peinado, o a cuántos gimnasios te apuntes, o cuántos vasos de Chardonnay te tomes con tus amigas, porque sigues acostándote todas las noches repasando todos los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar, y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz. A veces incluso logras convencerte de que él verá la luz y se presentará en tu puerta.

Si al menos hoy ocurriese algo malo... Pero no ocurre nada.
Nada.

lunes, 22 de octubre de 2012

Y así son todos los días...

...dejando pasar las horas como si fuesen los anuncios que nos obligan a ver mientras esperamos que nuestro programa preferido empiece. Vuelvo a casa tarde, mintiéndome y prometiéndome que mañana voy a empezar a ponerme en serio, que me hago vieja y.. ¿A quien voy a engañar? Seguiré sentada esperando un golpe de suerte. Tarde o temprano me tiene que tocar a mí..

Prohibido.

-Prohibido llorar.
-Prohibidos los atracones.
-Prohibido escuchar November rain.
-Prohibido buscarle.
-Prohibido sentir debilidad.

Ante cualquier síntoma, mírese esta lista..

jueves, 18 de octubre de 2012

Lost.

- Tengo que irme, adiós.
- No quiero que pienses que se trata de algo recriminatorio.
- No lo es.
- Me siento mal.
- Yo también me siento mal.
- Quédate. No quiero que te vayas, quédate. No tienes por qué estar sola, no tienes por qué sentirte mal, y no tienes por qué sentirte perdida. Si te sientes perdida, solo tienes que llamar a mi puerta. Quédate aquí. Por favor, quédate conmigo.
- Sonríeme.
- ¿Solo un poco?
- Sí. ¿Ves? Ya está, solo tenías que sonreír. Me quedo.

No se trataba de nada personal, ni siquiera había pasado demasiado tiempo desde que había visto su sonrisa por última vez, no se trataba de eso. "Quédate". Simplemente necesitaba que me lo pidiese, lo echaba demasiado de menos.


viernes, 12 de octubre de 2012

Goodbye Smile.

Hoy las migrañas han decidido atacarme durante todo el día y, probablemente, hasta la hora de dormir, y hoy he decidido que voy a permitirme estar triste, voy a permitirme recordar esas noches, esas noches de invierno en las que me moría de dolor de cabeza, un dolor igual al de hoy, y tú no me dejabas dormir, pero hablábamos hasta las tres de la mañana y me daba igual despertarme a las siete del día siguiente con los ojos hinchados de no dormir, me daba igual porque al despertarme te recordaba y sonreía. Luego me asomaba a la ventana y observaba el día lluvioso, frío, lúgubre, y sonreía. Salía a la calle con unas ojeras horribles pintadas en la cara, y presumiendo de sonrisa.

Ya no hablamos. Ya no sé nada de ti, ni tú de mi. La tinta de nuestra novela rosa se tiñó del color del agua. Qué bien duermo ahora. Por las mañanas, cuando salgo a la calle para ir a clase ya no tengo esas horribles ojeras, voy guapísima. Pero ya no puedo presumir de sonrisa.




martes, 25 de septiembre de 2012

Casualidades.

Es alto, algo ancho, moreno. ¿Es guapo? No lo sé. Solo sé que esa sonrisa que tiene eclipsa la atmósfera, eclipsa al Sol. Sus ojos son profundos, creo, apenas los miro; pero en ello cabrían dos lunas, estoy segura. Me gusta cómo camina, es gracioso. Pero me gusta más aun cuando se acerca sigilosamente, con gesto tímido, y me pregunta cualquier cosa que finjo contestar como si nada, como si no me hubiese quedado perpleja. Aunque parezca imposible que me guste más, lo hace más aun cuando se marcha, se mete las manos en los bolsillos, se gira para mirarme y sonríe -cuando lo hace, se le forman unas arrugas en los ojos y unos oyuelos en las comisuras de los labios-. O cuando pasa por delante de mi, agacha la cabeza y sonríe, mirando de reojo. Tiene dos lunares en la barbilla y uno al lado de la ceja derecha. Amor, amor eterno. Éxtasis.

¿Y yo? ¿Yo qué soy?
Ni siquiera pretendo esperar nada.
Sería ridículo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Diecinueve

No puedo más. ¿Sigo haciendo como que no me importa? No es así, no me da igual. No me da igual porque estoy dolida. Me da muchísima rabia, que me hayas hecho esto precisamente tú. ¿No lo sabes, no? Lo que duele, que una persona a la que quieres te diga que se acabó, que no quiere hablar más contigo ni saber más de ti; y para colmo me dices al final que me quieres. ¿Sabes qué? Ni siquiera sé si vas a ver esto, probablemente no pero, no me gusta nada, pero nada, recordar este último verano y el anterior y tener que ponerme triste, y pensar en mi Altea, y en Valencia, y que no sean recuerdos bonitos. Una mierda, eso es ahora, una mierda. Me da muchísima rabia, porque las cosas no se hacen asi, las cosas no se arreglan de esta manera joder, si te importa una persona se supone que deberías intentar hacerle el menos daño posible y no esto, esto no. Te necesito y no me importa admitirlo porque es la verdad: no eres prescindible en mi vida. Y si lo eres, entonces explícame por qué me siento tan sola rodeada de tanta gente, ¿quieres? Sigo sin poder creerlo, es surrealista viniendo de ti. Ya ni siquiera te pido que me pidas perdón, quizá no debas hacerlo, me da igual. Hoy es mi cumpleaños y me estás obligando a hacer una entrada triste, ¿Por qué? Porque me faltas.


Me faltas tú, joder...

jueves, 13 de septiembre de 2012

Se veía venir.

Un Septiembre que empieza con demasiadas decepciones aunque, a decir verdad, poco se diferencia del resto de meses. En dos días es mi cumpleaños. Me prometí a mi misma que si tenía que suceder algo iba a suceder antes del dieciséis. ¿Y después? No pensé en un plan B. Pobre de mi, quizá incluso había confiado en que esta vez las cosas fuesen de otra manera. Pobre ilusa. Y aqui estoy, a dos días de los diecinueve, haciéndome vieja por momentos, con sospechas de una nueva decepción y sin un plan que respalde y consuele semanas de futuro sufrimiento. Lo peor de todo es que seguirá pasando el tiempo, seguiré teniendo esa incómoda sensación de ir a contrarreloj, de que se me agotan los días, esa sensación que me empuja a actuar pero a la vez no sé cómo hacerlo; y asi va ya para tres años. Tres años con la misma historia, y no sé qué final va a tener esto, lo que está claro es que necesito uno, y necesito saberlo pronto, almenos antes de volverme completamente loca.

Esto no viene a cuento, pero me he cortado el pelo.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Ya queda menos...

...para que acabe el verano, para que llegue Septiembre, ese mes que siempre me ha parecido extraño y no sé del todo por qué. Quizá por el inevitable comienzo del curso que todos los años coincidía con mi cumpleaños, aunque desde que estoy en la Universidad eso ya no pasa, porque empieza varios días después, lo que hace que, inexplicablemente, me resulte más raro aun. También queda menos para que llegue Noviembre, y con él, su lluvia fría, mi querida lluvia de Noviembre, la cual tiene un significado muy especial para mi y solo para mi, solo para mis resquebrajadas y nulas esperanzas de que por fin algo suceda...


Tengo la sensación de que nada va a ser igual.

lunes, 20 de agosto de 2012

Un sueño.

Era una casa construida en piedra, con los suelos de madera, las paredes y los marcos de las ventanas. Las mesas y las sillas estaban bañadas por el resto del polvo. Un lugar en el que no me sentía sola, un lugar donde me sentía como en casa. Afuera en el jardín, donde plantamos las semillas, había un árbol que era más viejo que yo, las ramas fueron cosidas de color verde, la tierra había crecido y me pasaba por encima de las rodillas. Por las grietas de la piel subía a la cima, escalaba el árbol para ver el mundo. Cuando las ráfagas de viento se acercaban para derribarme, me aferraba a las ramas con tanta fuerza como con la que tú te aferrabas a mi.

Construi esa casa. Para ti, para mi.
Hasta que desapareció de ti, de mi.



Y ahora es el momento de convertirse en polvo.

sábado, 18 de agosto de 2012

Comprensión, tal vez.

Bueno, que yo me iba, que ya se me está acabando el verano y siento que todo ha sucedido en menos de lo que dura un suspiro. Ha habido momentos extraños, a la par que emotivos, situaciones tensas y adversas. Mi abuelo ha muerto, y yo he tenido que limitarme a aceptar mis planeadas vacaciones, llevándome su foto en la mochila y usando su recordatorio de fallecimiento como marcapáginas. No me siento satisfecha con todo lo que he vivido en mis vacaciones, pero no sé el porqué, almenos no del todo. Tenía ganas ya de pasar horas muertas en mi querida casita, el problema es que ahora no sé en que emplearlas, fallo técnico.

"Deberías escribir", me dicen ahora. ¿Escribir? ¿Qué escribo? El mundo se está yendo a la mierda y yo no tengo buenas ideas. Mis enagenaciones mentales, tal vez... Ni siquiera sé si sirvo para esto. Antes necesitaba unas vacaciones, ahora no sé que necesito. Comprensión, tal vez.

viernes, 17 de agosto de 2012

Incertidumbre.

Quizás no os conté la historia que ocupa la sed de mi ser. Quizás naufragué entre charcos de lluvia que chapoteé, y volé tan alto que sé que para crecer no basta con creer. Encontré este mundo de piel y papel tan lejos de hoy como ayer. Sacudí mi alfombra de sueños de Odín contemplando mi gran elixir, emitir esta historia que no tiene fin en forma de sonata con piano y violín.

Secuestré las notas más bellas por ti. Lenguaje universal, políglota informal. Decidí que no importa el idioma si sabes sentir. Ví que en mi mundo no quedan palabras para describir la amenaza que alcanza la pobre esperanza que se alza a la caza del triste lamento.

Hoy me quedo aquí, entre tiempos, corcheas, compases y mil sinfonías que habían, vivían en viento,
hoy quiebro mi voz...

Somos teatro, viniste a cambiarlo, no a verlo morir. "No lo hago por mí" -le dije al extraño y feliz literato.
Sincero y sensato, sonrió y con sus líneas allí amanecí, junto aquel pizzicato, tiñiendo a colores este mundo gris.

No sé lo que siento, he visto edades tempranas ahogarse en cemento, evitar sufrimientos, aprender a ser joven cuesta mucho tiempo y.. ¿Buscas la verdad? Corres el riesgo de estar junto a ella.

DESPERTAD!
Ordené a los rayos,
se apresuraron gardenias y pájaros,
se alzaron geranios, y varios humanos
yacían en cuerpos robados.

DESPERTAD!
Repetí a las sombras,
MARCHAD!
Es tiempo de cambio.
La escoba se esfuerza,
mas no cabe más guerra debajo de la alfombra.


David Saiz, un verdadero poeta del rap.

domingo, 5 de agosto de 2012

Abuelo.

Como todo en esta vida tiene que pagarse con dinero, me gustaría comprar una estrella solo para él, para que la disfrute cuando esté allá arriba, si es que existe algo parecido. Quiero pintarle un jardin de estrellas, para que las recoja y les ponga a cada una de ellas nuestros nombres, y nos proteja, sé que estaremos bien. Ahora cada vez que llueva, nieve, granice o salga el arco iris sabré que es él, sabré que se acuerda de mi, y que sabrá que yo me acuerdo de él. Quiero pintarle mil palabras y mil figuritas de hielo y ponérselas en lo alto de una nube, o de porcelana, como a él le gustaban. Se hace duro, pero a la vez estoy tan feliz, porque recuerdo la última vez que me cogió la mano y me sonrió, y eso no se puede pagar con dinero. Pintaría miles de lunas, miles de nubes, miles de cielos de color azul cian, y paisajes de atardeceres. Miles, como los cuadros que él pintó y que valen tanto, que son tan bonitos, preciosos, perfectos.

Cada vez que ría, llore, lea, escriba, dibuje o escuche música pensaré en él.
Cada vez que tenga alguna duda o algún problema pensaré en él.
Cada vez que me acueste por las noches pensaré en él.

Ahora tengo un motivo para seguir adelante y no dudar nunca, y se trata simplemente de un recuerdo.


De su recuerdo.

domingo, 8 de julio de 2012

Escribir.

"Cuando todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, no hay en la vida nada mejor que escribir". Gabriel García Márquez.

Hay días en los que escribes por simple inercia, sin motivo aparente. También hay días en que lo haces por motivos que te mueven a ello: felicidad, amor, odio, desamor, peleas, cualquier palabra bonita que te hayan dicho, o alguna palabra que te haya parecido original ese día y quieras inventar una historia en torno a ella. Hay días que escribes por aburrimiento, por desazón, disgusto, pesadez. O tal vez por una conquista.




sábado, 7 de julio de 2012

El corazón delator.

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!

-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!

Edgar Allan Poe.

¿Sabrías decir qué cuento es?

Permitan que, por el momento, me presente como William Wilson. La página inmaculada que tengo ante mí no debe mancharse con mi verdadero nombre. Este ya ha sido el exagerado objeto del desprecio, horror y odio de mi estirpe. ¿Los vientos indignados no han esparcido su incomparable infamia por las regiones más distantes del globo? ¡Oh, paria, el más abandonado de todos los parias! ¿No estás definitivamente muerto para la tierra? ¿No estás muerto para sus honores, para sus flores, para sus doradas ambiciones? Y una nube densa, lúgubre, limitada, ¿No cuelga eternamente entre tus esperanzas y el cielo?

Aunque pudiese, no quisiera registrar hoy, ni aquí, la narración de mis últimos años de indecible desdicha y de crimen imperdonable. Esa época -esos años recientes- llegaron repentinamente al colmo de la depravación cuyo origen es lo único que en el presente me propongo señalar. Por lo general los hombres caen gradualmente en la bajeza. En mi caso, en un sólo instante, toda virtud se desprendió de mi cuerpo como si fuera un manto. De una maldad comparativamente trivial pasé, con la zancada de un gigante, a enormidades peores que las de un Heliogábalo. Acompáñenme en el relato de la oportunidad, del único acontecimiento que provocó una maldad semejante. La muerte se acerca, y la sombra que la precede ha ejercido un influjo tranquilizador sobre mi espíritu. Al atravesar el valle de las penumbras, anhelo la comprensión -casi dije la piedad- de mis semejantes. Desearía que creyeran que, en cierta medida, he sido esclavo de circunstancias que exceden el control humano. Desearía que, en los detalles que estoy por dar, buscaran algún pequeño oasis de fatalidad en un erial de errores. Desearía que admitieran -y no pueden menos que hacerlo- que aunque hayan existido tentaciones igualmente grandes, el hombre no ha sido jamás así tentado y, sin duda, jamás así cayó. ¿Será por eso que nunca sufrió de esta manera? En realidad, ¿no habré vivido en un sueño? ¿No me muero ahora víctima del horror y del misterio de las más enloquecidas visiones sublunares?

Edgar Allan Poe. (Ahora sí)

Atento al dato.

A mi mi mejor amiga siempre me decía: <<Existen infinitos motivos ocultos por los que una persona ha dejado de hablarte: puede que quiera atraer tu atención y que te intereses en ella. Puede que, sencillamente, haya decidido que eres prescindible en su vida, o puede que directamente pase de ti porque no quiere volver a verte y punto>>. Y luego, añadía: <<Con todo esto, y ante cualquier circunstancia, no te dejes llevar por la situación. No te alteres, porque tú sabes que eres mejor que él. Estate a la altura de las circunstancias y no dejes que estas te controlen a ti, y no te permitas quedar por debajo, nunca. Ninguna situación que valga la pena lo requiere>>. Aun con todo, siempre dejaba lo más importante para el final: <<Ah, y lo más importante: no les hagas ni puto caso a tus amigos>>.

MariAllanPoe. (Algún día descubriré por qué siempre uso este nombre, y quizá lo cambie)

En todos los segundos.

Ojalá que las hojas no te rocen el cuerpo cuando caigan, para que no las puedas convertir en cristal. Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo, ojalá que la luna pueda salir sin ti. Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado, ojalá que el deseo se vaya tras de ti, a tu viejo gobierno de difuntos y flores. Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto, una luz cegadora, un disparo de nieve. Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte; para no verte tanto, para no verte siempre. En todos los segundos. En todas las visiones. Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Silvio Rodríguez.

Behind blue eyes.

Sencillamente, ese día estudiar era lo que menos le apetecía. ¿Escribir, tal vez? Había pocos días en los que le pasaran cosas inesperadas, no obstante ese día era una excepción. Quizá llevaba ya un tiempo esperándolo, ¿Quién sabe? Era un intento de filóloga, le gustaban las letras, las palabras, la imaginación, los sueños, la poesía, el papel, los laberintos, los libros, los términos poco usuales, los puzzles, las fotos graciosas, los juegos de palabras. Le gustaba vivir, reír y soñar despierta. Sin embargo, ese día no tuvo que soñar despierta, ese día menos pensado el destino le tenía preparada una jugada maestra, y evidentemente, ¿Cómo osaría desaprovecharla?



M.A.P.