sábado, 12 de enero de 2013

Y es por eso que me deprimo cuando escucho la Oreja de Van Gogh

Yo no tengo ningún "me pregunto qué sería mi vida sin él".
Tampoco un "puedes contar conmigo" en momentos de soledad.
Nunca he tenido un "Buenos días, princesa", y nunca me han regalado mil rosas mientras esperaba con la carita empapada. Creo que nunca me han regalado rosas. Tampoco eso de "tú y yo, solo tú y yo, ni siempre ni nunca", ni tardes de invierno por Madrid, ni nadie esperando sentado en mi portal.
No tengo un récord en quererme con nadie. Tampoco tengo un sitio que compartir los viernes por la tarde, y nadie me pidió que le diera un beso en una tarde en un bostezo de sol.
No he llenado de libros mi maleta, ni de fotos suyas de antes, ni he dibujado su sonrisa junto a la mía.
Tampoco me he dormido en un sofá con el abrigo de alguien.
Ninguna mirada ha buscado mi cara en una madrugada de un 20 de enero, saliendo de un tren. No he cogido un tren que no dormía, y no he visto su cara en un cristal.
Ahora mismo no existe un "quiero estar a tu lado" o un "quiero quererte o morir", o un "Nadie como tú".
Esto sí son deseos de cosas imposibles.





La diferencia

Está claro, está ahí todo el tiempo y hasta que no llegas al límite, no te das cuenta. Una vez que has tocado fondo, por fin lo ves: la diferencia entre estar enamorado y estar obsesionado. La diferencia entre un amor correspondido y una pesadilla. La diferencia entre una relación y una obsesión.
En el primer caso, al poco tiempo de experimentarlo desearías haber conocido a esa persona antes.
En el segundo caso, después de haberlo experimentado mucho tiempo te das cuenta de que desearías no haberla conocido nunca.
Ahí es donde está la diferencia.

Aun así todo sigue, siempe sigue, y sientes que nunca va a terminar.
Pero termina, porque todo tiene un límite infranqueable.
Porque después de todo, por muy inocente que seas no eres gilipollas.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Cosas que nunca voy a saber.

¿Cómo es su olor?
¿Abre o cierra mucho la boca cuando besa?
¿Se le eriza el vello de la nuca cuando le toca una mujer?
¿Cómo son sus pies descalzos?

Qué tendrán los pies descalzos...


Lo noto.

Tal vez exista un lugar, un sitio oculto en la distancia donde descansa el amor que nadie usa y que no hizo historia, porque ya nadie hablará de él. No servirá de nada la felicidad, ni la cortesía, solo quedará el tiempo andado. Un lugar donde descanse el amor no correspondido, un lugar que no sea diferente a aquel donde vives tú.

Te digo adiós, adiós a la memoria en que guardaba años de felicidad, enfrentándome a la vida.
Tal vez el Universo algún día me de una sorpresa y me lleve hasta ti.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Patience.

En algún momento te darás cuenta de que has hecho demasiado por alguien, que el siguiente paso solo puede ser pararse. Dejarlo solo y alejarte. No es que estés renunciando o que no lo hayas intentado con las fuerzas suficientes, es que debes entender que has sobrepasado la línea de la determinación hacia la desesperación.

Lo que es verdaderamente tuyo, tarde o temprano lo será, y lo que no lo es, no importa lo mucho que te esfuerces, nunca lo será.


domingo, 16 de diciembre de 2012

Un mes después...

Si de verdad sucediese, he estado pensando en todas las cosas por las que debería arrepentirme o asuntos que debiera solucionar, cerrar. Tampoco me he parado a pensarlo detenidamente, no he empleando demasiado tiempo, quiero decir pero... no me salen las cuentas.
Perdería muchísimas cosas, claro está: mis amigos y mi familia, y todo el esfuerzo empleado en conseguir grandes logros.
Aparte de eso, nada.
No tendría nada más que perder, porque siento que, desde hace unos meses, ya lo perdí todo.
Parece tratarse de un asunto hiperbólico, aun así es como me siento, vacía.
Hay algo que he perdido y no voy a poder recuperar jamás, y lo mejor de este asunto es que nunca lo tuve. Supongo que solo el fin del mundo podría saciar el sufrimiento porque, después de todo, lo único que haría quitarme este peso de encima, el amargo peso del desamor, la tortura, la impotencia.
No tengo nada más que perder porque no existe nadie hoy por hoy, aparte de mi familia, que me importe más que él. Nadie.
No tengo nada que perder porque no tengo a nadie que me ame, ni nadie a quien amar.
Simplemente supongo que la muerte y la destrucción solo se llevaría mi soledad consigo y, muy a mi pesar, en el fondo es un alivio.
Si se acaba el mundo en cuatro días, hay una sola cosa de la que me arrepentiría y, de hecho, me arrepentiré siempre: no haberle besado cuando la ocasión se presentaba incluso casi obligada, a las 4:30 de la madrugada en esa ventana, en esa puta noche de Diciembre, tan fría que me persigue y aun se me adhiere a los huesos.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Una vez más, november rain.

Me encanta tantísimo que debería estar prohibido por ley. Sí, por supuesto que debería estarlo.
Una de las razones por las que saber que voy a morir algún día me pone triste es que no podré escucharla más.

It's November.
It's raining outside.
So keep calm and...



Listen :)

martes, 13 de noviembre de 2012

Martes y trece.

Lo que intento decirte, es que entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño, insignificante y patético de la humanidad y lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuántas veces te cambies de peinado, o a cuántos gimnasios te apuntes, o cuántos vasos de Chardonnay te tomes con tus amigas, porque sigues acostándote todas las noches repasando todos los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar, y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz. A veces incluso logras convencerte de que él verá la luz y se presentará en tu puerta.

Si al menos hoy ocurriese algo malo... Pero no ocurre nada.
Nada.

lunes, 22 de octubre de 2012

Y así son todos los días...

...dejando pasar las horas como si fuesen los anuncios que nos obligan a ver mientras esperamos que nuestro programa preferido empiece. Vuelvo a casa tarde, mintiéndome y prometiéndome que mañana voy a empezar a ponerme en serio, que me hago vieja y.. ¿A quien voy a engañar? Seguiré sentada esperando un golpe de suerte. Tarde o temprano me tiene que tocar a mí..

Prohibido.

-Prohibido llorar.
-Prohibidos los atracones.
-Prohibido escuchar November rain.
-Prohibido buscarle.
-Prohibido sentir debilidad.

Ante cualquier síntoma, mírese esta lista..

jueves, 18 de octubre de 2012

Lost.

- Tengo que irme, adiós.
- No quiero que pienses que se trata de algo recriminatorio.
- No lo es.
- Me siento mal.
- Yo también me siento mal.
- Quédate. No quiero que te vayas, quédate. No tienes por qué estar sola, no tienes por qué sentirte mal, y no tienes por qué sentirte perdida. Si te sientes perdida, solo tienes que llamar a mi puerta. Quédate aquí. Por favor, quédate conmigo.
- Sonríeme.
- ¿Solo un poco?
- Sí. ¿Ves? Ya está, solo tenías que sonreír. Me quedo.

No se trataba de nada personal, ni siquiera había pasado demasiado tiempo desde que había visto su sonrisa por última vez, no se trataba de eso. "Quédate". Simplemente necesitaba que me lo pidiese, lo echaba demasiado de menos.


viernes, 12 de octubre de 2012

Goodbye Smile.

Hoy las migrañas han decidido atacarme durante todo el día y, probablemente, hasta la hora de dormir, y hoy he decidido que voy a permitirme estar triste, voy a permitirme recordar esas noches, esas noches de invierno en las que me moría de dolor de cabeza, un dolor igual al de hoy, y tú no me dejabas dormir, pero hablábamos hasta las tres de la mañana y me daba igual despertarme a las siete del día siguiente con los ojos hinchados de no dormir, me daba igual porque al despertarme te recordaba y sonreía. Luego me asomaba a la ventana y observaba el día lluvioso, frío, lúgubre, y sonreía. Salía a la calle con unas ojeras horribles pintadas en la cara, y presumiendo de sonrisa.

Ya no hablamos. Ya no sé nada de ti, ni tú de mi. La tinta de nuestra novela rosa se tiñó del color del agua. Qué bien duermo ahora. Por las mañanas, cuando salgo a la calle para ir a clase ya no tengo esas horribles ojeras, voy guapísima. Pero ya no puedo presumir de sonrisa.




martes, 25 de septiembre de 2012

Casualidades.

Es alto, algo ancho, moreno. ¿Es guapo? No lo sé. Solo sé que esa sonrisa que tiene eclipsa la atmósfera, eclipsa al Sol. Sus ojos son profundos, creo, apenas los miro; pero en ello cabrían dos lunas, estoy segura. Me gusta cómo camina, es gracioso. Pero me gusta más aun cuando se acerca sigilosamente, con gesto tímido, y me pregunta cualquier cosa que finjo contestar como si nada, como si no me hubiese quedado perpleja. Aunque parezca imposible que me guste más, lo hace más aun cuando se marcha, se mete las manos en los bolsillos, se gira para mirarme y sonríe -cuando lo hace, se le forman unas arrugas en los ojos y unos oyuelos en las comisuras de los labios-. O cuando pasa por delante de mi, agacha la cabeza y sonríe, mirando de reojo. Tiene dos lunares en la barbilla y uno al lado de la ceja derecha. Amor, amor eterno. Éxtasis.

¿Y yo? ¿Yo qué soy?
Ni siquiera pretendo esperar nada.
Sería ridículo.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Diecinueve

No puedo más. ¿Sigo haciendo como que no me importa? No es así, no me da igual. No me da igual porque estoy dolida. Me da muchísima rabia, que me hayas hecho esto precisamente tú. ¿No lo sabes, no? Lo que duele, que una persona a la que quieres te diga que se acabó, que no quiere hablar más contigo ni saber más de ti; y para colmo me dices al final que me quieres. ¿Sabes qué? Ni siquiera sé si vas a ver esto, probablemente no pero, no me gusta nada, pero nada, recordar este último verano y el anterior y tener que ponerme triste, y pensar en mi Altea, y en Valencia, y que no sean recuerdos bonitos. Una mierda, eso es ahora, una mierda. Me da muchísima rabia, porque las cosas no se hacen asi, las cosas no se arreglan de esta manera joder, si te importa una persona se supone que deberías intentar hacerle el menos daño posible y no esto, esto no. Te necesito y no me importa admitirlo porque es la verdad: no eres prescindible en mi vida. Y si lo eres, entonces explícame por qué me siento tan sola rodeada de tanta gente, ¿quieres? Sigo sin poder creerlo, es surrealista viniendo de ti. Ya ni siquiera te pido que me pidas perdón, quizá no debas hacerlo, me da igual. Hoy es mi cumpleaños y me estás obligando a hacer una entrada triste, ¿Por qué? Porque me faltas.


Me faltas tú, joder...

jueves, 13 de septiembre de 2012

Se veía venir.

Un Septiembre que empieza con demasiadas decepciones aunque, a decir verdad, poco se diferencia del resto de meses. En dos días es mi cumpleaños. Me prometí a mi misma que si tenía que suceder algo iba a suceder antes del dieciséis. ¿Y después? No pensé en un plan B. Pobre de mi, quizá incluso había confiado en que esta vez las cosas fuesen de otra manera. Pobre ilusa. Y aqui estoy, a dos días de los diecinueve, haciéndome vieja por momentos, con sospechas de una nueva decepción y sin un plan que respalde y consuele semanas de futuro sufrimiento. Lo peor de todo es que seguirá pasando el tiempo, seguiré teniendo esa incómoda sensación de ir a contrarreloj, de que se me agotan los días, esa sensación que me empuja a actuar pero a la vez no sé cómo hacerlo; y asi va ya para tres años. Tres años con la misma historia, y no sé qué final va a tener esto, lo que está claro es que necesito uno, y necesito saberlo pronto, almenos antes de volverme completamente loca.

Esto no viene a cuento, pero me he cortado el pelo.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Ya queda menos...

...para que acabe el verano, para que llegue Septiembre, ese mes que siempre me ha parecido extraño y no sé del todo por qué. Quizá por el inevitable comienzo del curso que todos los años coincidía con mi cumpleaños, aunque desde que estoy en la Universidad eso ya no pasa, porque empieza varios días después, lo que hace que, inexplicablemente, me resulte más raro aun. También queda menos para que llegue Noviembre, y con él, su lluvia fría, mi querida lluvia de Noviembre, la cual tiene un significado muy especial para mi y solo para mi, solo para mis resquebrajadas y nulas esperanzas de que por fin algo suceda...


Tengo la sensación de que nada va a ser igual.

lunes, 20 de agosto de 2012

Un sueño.

Era una casa construida en piedra, con los suelos de madera, las paredes y los marcos de las ventanas. Las mesas y las sillas estaban bañadas por el resto del polvo. Un lugar en el que no me sentía sola, un lugar donde me sentía como en casa. Afuera en el jardín, donde plantamos las semillas, había un árbol que era más viejo que yo, las ramas fueron cosidas de color verde, la tierra había crecido y me pasaba por encima de las rodillas. Por las grietas de la piel subía a la cima, escalaba el árbol para ver el mundo. Cuando las ráfagas de viento se acercaban para derribarme, me aferraba a las ramas con tanta fuerza como con la que tú te aferrabas a mi.

Construi esa casa. Para ti, para mi.
Hasta que desapareció de ti, de mi.



Y ahora es el momento de convertirse en polvo.

sábado, 18 de agosto de 2012

Comprensión, tal vez.

Bueno, que yo me iba, que ya se me está acabando el verano y siento que todo ha sucedido en menos de lo que dura un suspiro. Ha habido momentos extraños, a la par que emotivos, situaciones tensas y adversas. Mi abuelo ha muerto, y yo he tenido que limitarme a aceptar mis planeadas vacaciones, llevándome su foto en la mochila y usando su recordatorio de fallecimiento como marcapáginas. No me siento satisfecha con todo lo que he vivido en mis vacaciones, pero no sé el porqué, almenos no del todo. Tenía ganas ya de pasar horas muertas en mi querida casita, el problema es que ahora no sé en que emplearlas, fallo técnico.

"Deberías escribir", me dicen ahora. ¿Escribir? ¿Qué escribo? El mundo se está yendo a la mierda y yo no tengo buenas ideas. Mis enagenaciones mentales, tal vez... Ni siquiera sé si sirvo para esto. Antes necesitaba unas vacaciones, ahora no sé que necesito. Comprensión, tal vez.

viernes, 17 de agosto de 2012

Incertidumbre.

Quizás no os conté la historia que ocupa la sed de mi ser. Quizás naufragué entre charcos de lluvia que chapoteé, y volé tan alto que sé que para crecer no basta con creer. Encontré este mundo de piel y papel tan lejos de hoy como ayer. Sacudí mi alfombra de sueños de Odín contemplando mi gran elixir, emitir esta historia que no tiene fin en forma de sonata con piano y violín.

Secuestré las notas más bellas por ti. Lenguaje universal, políglota informal. Decidí que no importa el idioma si sabes sentir. Ví que en mi mundo no quedan palabras para describir la amenaza que alcanza la pobre esperanza que se alza a la caza del triste lamento.

Hoy me quedo aquí, entre tiempos, corcheas, compases y mil sinfonías que habían, vivían en viento,
hoy quiebro mi voz...

Somos teatro, viniste a cambiarlo, no a verlo morir. "No lo hago por mí" -le dije al extraño y feliz literato.
Sincero y sensato, sonrió y con sus líneas allí amanecí, junto aquel pizzicato, tiñiendo a colores este mundo gris.

No sé lo que siento, he visto edades tempranas ahogarse en cemento, evitar sufrimientos, aprender a ser joven cuesta mucho tiempo y.. ¿Buscas la verdad? Corres el riesgo de estar junto a ella.

DESPERTAD!
Ordené a los rayos,
se apresuraron gardenias y pájaros,
se alzaron geranios, y varios humanos
yacían en cuerpos robados.

DESPERTAD!
Repetí a las sombras,
MARCHAD!
Es tiempo de cambio.
La escoba se esfuerza,
mas no cabe más guerra debajo de la alfombra.


David Saiz, un verdadero poeta del rap.

domingo, 5 de agosto de 2012

Abuelo.

Como todo en esta vida tiene que pagarse con dinero, me gustaría comprar una estrella solo para él, para que la disfrute cuando esté allá arriba, si es que existe algo parecido. Quiero pintarle un jardin de estrellas, para que las recoja y les ponga a cada una de ellas nuestros nombres, y nos proteja, sé que estaremos bien. Ahora cada vez que llueva, nieve, granice o salga el arco iris sabré que es él, sabré que se acuerda de mi, y que sabrá que yo me acuerdo de él. Quiero pintarle mil palabras y mil figuritas de hielo y ponérselas en lo alto de una nube, o de porcelana, como a él le gustaban. Se hace duro, pero a la vez estoy tan feliz, porque recuerdo la última vez que me cogió la mano y me sonrió, y eso no se puede pagar con dinero. Pintaría miles de lunas, miles de nubes, miles de cielos de color azul cian, y paisajes de atardeceres. Miles, como los cuadros que él pintó y que valen tanto, que son tan bonitos, preciosos, perfectos.

Cada vez que ría, llore, lea, escriba, dibuje o escuche música pensaré en él.
Cada vez que tenga alguna duda o algún problema pensaré en él.
Cada vez que me acueste por las noches pensaré en él.

Ahora tengo un motivo para seguir adelante y no dudar nunca, y se trata simplemente de un recuerdo.


De su recuerdo.